Escribo para no olvidar(me)

Reflexiones en voz alta de una treinteañera aprendiendo a maternar. Aquí no hay recetas perfectas, sino una madre que registra, se sorprende y trata de comprender mientras descubre su propia forma de habitar la adultez.

Sobre mí

Soy Camila, una mamá chilena, psicóloga, escritora en proceso y lectora empedernida. En este blog cuento lo que normalmente se queda en silencio: dudas, miedos, descubrimientos y maravillas de maternar, pero también pensamientos intrusivos luego de leer un libro, ver una serie o conversar con una amiga. Escribo para no olvidarme de mí y para que tú te sientas menos sola.

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El blog

¡Hola mundo! Escribo estas primeras líneas con una sola mano porque con la otra sostengo a mi bebé mientras toma teta y aunque es mucho más lento así, es lo que me permite concretar esta entrada. Soy Camila, tengo 34 años y me convertí en madre hace 3 meses y un par de días. Probablemente me conoces desde antes de este evento, ¿en cuál faceta? ¿la Camila estudiante? ¿la viajera? ¿la sociable? ¿la psicóloga? Desde todas esas veredas, les doy las gracias por estar aquí y por sobre todo si no me conoces y llegaste aquí por curiosidad.

Tres meses puede parecer poco para hablar sobre maternidad, podrás pensar, sobre todo si tú misma eres madre de uno, dos o más niños y/o comenzaste esta aventura hace años, sin embargo, el propósito de este blog no es dar clases sobre cómo ser madre y menos aún decir qué está bien y que no. Este espacio tiene como principal objetivo hacer algo para no perderme a mí misma en el proceso y para encontrar a otras que resuenen conmigo. Siempre me ha gustado escribir y soñaba con tener un espacio donde el mundo me pudiera leer y sentirse identificado, cuestionado y sacar aunque sea una sonrisa (quizás muy influenciada por Carrie Bradshaw de Sex in the city), pero nunca me di el tiempo y siempre me sentí insuficiente. Ahora mismo, la impostora me pregunta al oído qué autoridad tengo yo para hablar sobre maternidad si prácticamente comencé este camino ayer, pero no le voy a dar el gusto de posponer nuevamente esto que es tan importante para mí.

Últimamente he pensado bastante (porque sí, en los momentos en los que mi bebé me tiene secuestrada la teta aprovecho de reflexionar en la inmortalidad del cangrejo) en toooodo el tiempo en el que me quejé y dije que no podía, que no alcanzaba, que estaba demasiado cansada para hacerlo… qué equivocada estaba pensando que tendría toda la vida para procastinar. Ahora tener quince minutos de silencio y con ambos brazos libres es un lujo y no, no quiero hacer de esto un llanto sobre lo difícil que es el puerperio, al contrario, quiero reconocer-me por estar pariendo por fin este proyecto que me debía hace años.

Entre la avalancha de sensaciones y descubrimientos de estos meses, a pesar del cansancio, nunca antes había sido tan creativa. Tengo muchas ideas que me entusiasman asociadas a las infancias, la co-crianza, cómo hacer más fácil este camino, como seguir estando presente para mi familia a futuro, pero también asociadas a mis otras pasiones, como leer, ver series, juntarme con mis amigas, tomar cursos online, uf, tantas que sentí la necesidad de parar y darle forma, a la vez que me repetía que no importaba no poder hacer nada de lo propuesto, porque estoy haciendo lo más importante del mundo en estos momentos y porque hay días en los que ducharse ya es un logro, ¿cómo me voy a exigir ser también productiva?, por eso este blog, como un diario de vida público en el que nos podemos ir encontrando en la diferencias y similitudes. Agradezco a mi hija infinitamente esta energía y motivación para querer compartir mis pensamientos con quien me quiera leer, siendo plenamente consciente de lo poco común que resulta en esta etapa tan reciente de la maternidad.

Acompáñenme semanalmente en este fluir de la conciencia sobre cómo ser adultas y madres millennial sin morir en el intento.

Besitos, chau chau

Contacto

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Concepción, Chile

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